El Gobierno nacional concretó una estratégica maniobra política en el Congreso al ceder una de las presidencias del Senado a los gobernadores peronistas aliados. Esta decisión representa un «fuerte golpe a la conducción del kirchnerismo senatorial», la cual está actualmente encarnada por el formoseño José Mayans con terminales políticas en la ex presidenta Cristina Kirchner.
Desde el regreso de la democracia la principal fuerza opositora no tendrá un senador en el esquema de autoridades del Senado, lo cual demuestra el grado de enfrentamiento entre la Libertad Avanza, y el Bloque Justicialista.
En este marco, Bartolomé Abdala, de La Libertad Avanza, será reelecto como presidente provisional del Senado, consolidando su continuidad en el cargo. La decisión refleja la estrategia del Gobierno nacional de fortalecer alianzas con gobernadores provinciales y asegurar previsibilidad en el tratamiento de proyectos oficiales durante el próximo período legislativo.
Con la entrega de este espacio institucional al peronismo no alineado con el kirchnerismo, el oficialismo intenta asegurar gobernabilidad y blindar su agenda frente a los sectores más críticos de la oposición. De esta manera, el esquema de autoridades sumará a figuras como la jujeña Carolina Moisés, cercana al gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, y a la cordobesa Alejandra Vigo, dejando a la principal fuerza opositora sin representación en la conducción de la Cámara Alta por primera vez desde 1983.
La decisión fue anunciada por la presidenta del bloque de senadores de LLA, Patricia Bullrich, quien propuso la reelección de Bartolomé Abdala como Presidente Provisional del Senado, la designación de Carolina Losada como Vicepresidenta 2, y la inclusión de Alejandra Vigo y Carolina Moisés en las vicepresidencias.
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