El Gobierno nacional dispuso la reapertura de la sala de prensa de la Casa Rosada, luego de diez días de cierre que habían generado cuestionamientos de sectores periodísticos. La actividad se retomó con una conferencia encabezada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien defendió la medida y negó cualquier intento de limitar la libertad de expresión.
Desde la sede de Balcarce 50, el funcionario explicó que la clausura temporal respondió a la implementación de nuevos protocolos de seguridad definidos por la Casa Militar. “No es censurar la libertad de expresión. Estamos a favor de la libertad de prensa”, aseguró, al tiempo que sostuvo que la actual gestión es la que “más ha impulsado” ese derecho.
La reapertura implica el regreso de los periodistas acreditados y la reanudación de las conferencias de prensa habituales. Sin embargo, también introduce cambios en las condiciones de acceso y circulación dentro del edificio, con controles más estrictos y áreas restringidas.
Tensión con la prensa y nuevas medidas
Durante el período de cierre, se eliminaron los accesos mediante huella dactilar para los trabajadores de prensa, una decisión que despertó críticas de gremios y asociaciones periodísticas. Desde esos sectores advirtieron que las restricciones podían representar un retroceso en materia de acceso a la información pública y afectar el normal desarrollo de la labor periodística.
El cierre había sido dispuesto el 23 de abril por la administración del presidente Javier Milei, tras una denuncia de la Casa Militar por un presunto caso de espionaje ilegal. La acusación apuntó a periodistas del canal TN, quienes habrían registrado imágenes de áreas internas mediante el uso de gafas inteligentes.
A partir de ese episodio, se inició una causa judicial bajo la órbita del juez Ariel Lijo, quien investiga el hecho bajo la figura de “intromisión ilegítima”.
Seguridad y acceso a la información, en debate
En su exposición, Adorni también vinculó la decisión con un contexto más amplio de seguridad, al señalar que la Justicia analiza la posible existencia de un servicio de espionaje extranjero. “Hay que tomar dimensión de la gravedad del asunto”, remarcó.
La reapertura de la sala se produce así en un clima de tensión entre el Gobierno y los trabajadores de prensa, atravesado por el debate sobre los límites entre las medidas de seguridad y el derecho a la información.
Con el restablecimiento de la actividad en la Casa Rosada, el Ejecutivo busca retomar la dinámica habitual de comunicación, aunque el conflicto con el sector periodístico continúa abierto.









