El juicio por el supuesto femicidio de Carina Drigani comenzará a ingresar hoy en la etapa final cuando comiencen a escucharse los alegatos de las partes. La actividad en la Cámara 4ª del Crimen comenzará a las 8:30 con la palabra del fiscal Raúl Gualda, seugido del representante de los hijos menores de la mujer, José Manuel Lascano, y los tres querellantes que representan a los familiares de la víctima, Germán Matheu, Gustavo Núñez y Carlos Nayi.
Por la tarde, en tanto, se espera que la jornada la cierren Teresitas Larrazábal y Andrea Amigo, representantes de Hugo Antonio Salas, único acusado y ex pareja de Drigani. Con este panorama, se espera que las audiencias se retomen el próximo jueves, con la última palabra del acusado, la deliberación del jurado popular y la sentencia. El tribunal técnico, integrado por Luis Nassiz, María Antonia de la Rúa y Enrique Berger, deberá decidir si el hecho, ocurrido en mayo de 2016, fue un accidente o un homicidio y en función de eso establecer el grado de participación de Salas.
Por otro lado, los alegatos por el femicidio de Azul Montoro fueron postergados hasta el próximo 21 de agosto. Fuentes de la Cámara 9ª del Crimen informaron la novedad la semana pasada, ya que Tomás Aramallo, defensor del acusado Fabián Casiva, se encuentra con bronquitis. El juicio con jurados populares cuenta con ribetes históricos ya que es la primera vez que el asesinato de una mujer trans es caratulado con el agravante por femicidio. Montoro tenía 23 años y murió en la madrugada del 18 de octubre de 2017 al recibir 18 puñaladas. El único imputado es Fabián Casiva, un hombre de 23 años que esa noche se había ido con ella en calidad de “cliente” al departamento de Lara Godoy, amiga de la víctima, quien se encontraba de viaje.
“Vínculo del hechizo”
En tanto, en la Cámara 12ª comenzará juzgarse a Silvio Salustiano Contreras, un kiosquero de 67 años como presunto autor de abuso sexual con acceso carnal “reiterado, continuado y calificado por el daño en la salud de la víctima y agravado por el uso de estupefacientes”.
En los corrillos judiciales el caso es conocido como el “Vínculo del hechizo”, ya que según las pericias psicológicas realizadas a las víctimas el hombre, que reclutaba a las chicas mayores de edad para atender el comercio, las “encandilaba” en relaciones desiguales y asimétricas. Además, el acusado está imputado por presunta privación ilegítima de la libertad, ya que dos de las víctimas denunciaron que eran atadas y hasta encerradas en el comercio. Los hechos habrían sucedido de manera sucesiva durante 2016.









