El domingo 12 de abril pasado fuimos a ver a Drexler al Quality. El lugar estaba casi completo de público… Alguno dijo, medio en voz alta y con siniestra ironía: “¿Dónde está la crisis de consumo?”. (Las estadísticas nos relevan al respecto). Quizás el interrogante tenga un componente válido, aunque parcial y superficial.
No podemos hacer extensiva nuestra experiencia personal al resto de los y las espectadores/as de eventos musicales, pero podría ser representativa de muchas realidades. ¿Dónde está la crisis? Por ejemplo: entradas compradas con meses de antelación y en cuotas (hasta seis, a veces), supresión casi total de “salidas” los fines de semana, los viernes de delivery se terminaron, los asados familiares una vez al mes. Además, se suspende la concurrencia a otro evento musical al menos por seis meses; “escapaditas” de finde o paseos por las sierras, una vez cada tres meses y sin consumir nada en los lugares… y así con más privaciones.
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