La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó este miércoles un fuerte pedido de “alto el fuego inmediato” en el este de la República Democrática del Congo (RDC) ante el avance de un brote de ébola que ya dejó más de 900 casos sospechosos o confirmados y unas 220 muertes, en una región devastada por los enfrentamientos armados y los desplazamientos masivos de población.
“No podemos generar confianza en las comunidades ni aislar a los enfermos mientras caen bombas”, advirtió el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, al reclamar que tanto el Ejército congoleño como las milicias suspendan las hostilidades para permitir el ingreso seguro de equipos sanitarios a las provincias de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur, epicentro del brote.
La crisis sanitaria se agrava en una de las zonas más inestables de África, donde operan grupos armados como el M23 y las Fuerzas Democráticas Aliadas (FDA). La violencia, los ataques a centros de salud y el desplazamiento de miles de personas dificultan el aislamiento de enfermos y el rastreo de contactos, lo que acelera la propagación del virus.
El ministro de Salud congoleño, Roger Kamba, reconoció que el país todavía atraviesa “las primeras etapas” de la epidemia y advirtió que podrían necesitarse hasta seis meses para contenerla. Según informó, ya se monitorean unos 3.600 contactos estrechos, mientras continúan las investigaciones para confirmar casos sospechosos.
El brote, declarado oficialmente el pasado 15 de mayo, es el decimoséptimo episodio de ébola en el país desde 1976 y está causado por la cepa Bundibugyo, una variante menos común del virus que representa un desafío adicional para los médicos.
A diferencia de la cepa Zaire —responsable de brotes anteriores—, no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico para Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30% y el 50%. Además, sus síntomas iniciales suelen confundirse con malaria o infecciones gastrointestinales, ya que pueden incluir fiebre, vómitos y diarrea antes de la aparición de signos hemorrágicos.
“Aún estamos al comienzo de una epidemia”, alertó Kamba, quien confirmó que todavía no fue identificado el “paciente cero”. Las autoridades sanitarias basan su estrategia en pruebas diagnósticas, aislamiento, rastreo de contactos, entierros seguros y campañas comunitarias para combatir la desinformación, ya que algunos habitantes creen que la enfermedad tiene un origen “místico” o niegan su existencia.
La situación ya comenzó a generar consecuencias regionales. El Gobierno de Uganda anunció este miércoles el cierre temporal de su frontera con la RDC, luego de detectarse contagios en territorio ugandés. La medida fue tomada “con efecto inmediato”, aunque las autoridades aclararon que buscan evitar una expansión descontrolada del virus.
Pese al escenario crítico, la OMS sostuvo que el riesgo global sigue siendo bajo, ya que el ébola no se transmite por el aire ni por contacto casual, sino mediante el contacto directo con sangre o fluidos corporales de personas infectadas. En la misma línea, la Organización de Aviación Civil Internacional insistió en que los vuelos internacionales continúan siendo seguros y recomendó reforzar controles sanitarios en lugar de imponer restricciones generalizadas.
En paralelo, Estados Unidos comenzó a reforzar su preparación frente a la emergencia. La administración de Donald Trump evalúa instalar un centro de cuarentena en Kenia para ciudadanos estadounidenses expuestos al virus en África oriental, mientras mantiene restricciones de ingreso para viajeros provenientes de zonas afectadas.
Expertos regionales advirtieron que la combinación entre guerra, pobreza, desplazamientos humanos y falta de recursos sanitarios convierte al brote en una amenaza especialmente compleja. “Si la casa de tu vecino se incendia, la tuya también corre peligro”, resumió el científico ugandés Pontiano Kaleebu, al reclamar una respuesta internacional coordinada y más financiamiento para evitar una propagación mayor del virus.
En plena crisis humanitaria, el ébola avanza en la República Democrática del Congo









