El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se pronunció el martes sobre un informe estadounidense que propone un recargo del 25% a productos brasileños y atribuyó las medidas sugeridas a las reuniones entre los hijos de Jair Bolsonaro y la administración Trump.
“Estos hijos de Bolsonaro logran ser peores que él y, de hecho, son traidores a la nación. Fueron y le pidieron a un país extranjero que interfiriera en las decisiones brasileñas”, dijo Lula.
“Eso es lo que hay que decir alto y claro. Son traidores (…) ¿Qué merecen los traidores a la patria cuando piden la intervención de otro país en los asuntos de nuestro pueblo?”, continuó el presidente brasileño.
Los comentarios fueron realizados durante un discurso en un evento en Catalão, Goiás.
Posteriormente, en una nota de prensa, el Gobierno brasileño expresó su confianza en que la recomendación no resulte en la aplicación de nuevos aranceles y, en caso de que esto ocurra, se reserva el derecho de recurrir a los instrumentos de la Ley de Reciprocidad.
“Brasil se reserva el derecho de recurrir a los instrumentos previstos en la Ley de Reciprocidad, aprobados por unanimidad por el Congreso Nacional, para hacer frente a situaciones de injusticia contra el Estado brasileño que no cuenten con el amparo de las reglas del comercio internacional”, resaltó el comunicado.
El Ejecutivo reafirmó la expectativa de que las recomendaciones no se conviertan en aranceles efectivos, pero advirtió que “adoptará cualquier medida capaz de reducir los daños que puedan causarse a la economía, a los empleos y a los ingresos de los brasileños”.
Según Lula, las sanciones del gobierno estadounidense son una reacción a las acciones de los hijos del ex presidente Bolsonaro, Flávio y Eduardo, con miembros de la Casa Blanca, mencionando además a un grupo vinculado al secretario de Estado, Marco Rubio.
En un comunicado, el gobierno brasileño afirmó haber recibido el informe estadounidense “con indignación” y sostuvo que el documento fue elaborado tras una “provocación de la familia Bolsonaro”, considerándolo un intento de injerencia en asuntos internos.
En sus redes sociales, Flávio Bolsonaro afirmó haberle pedido a Trump que no impusiera aranceles a los productos brasileños. Ambos se reunieron en la Casa Blanca a finales de mayo.
Sin embargo, pese a esas gestiones políticas, el representante comercial de Estados Unidos propuso el lunes la aplicación de un arancel del 25% a productos procedentes de Brasil.
La medida se enmarca en una investigación que concluyó que el gobierno brasileño habría adoptado prácticas que “perjudican o restringen” el comercio con Estados Unidos, entre ellas el programa de pagos electrónicos PIX, la deforestación ilegal, la piratería y deficiencias en la aplicación de leyes anticorrupción, según Globo.com.
Como resultado, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) propuso aplicar aranceles del 25% a productos brasileños, aunque incluyó excepciones para bienes considerados estratégicos como carne, frutas, café, aeronaves y tierras raras, entre otros.
La Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP), principal entidad empresarial de Brasil, expresó preocupación por el informe preliminar del USTR y advirtió sobre el impacto en el comercio bilateral.
“La propuesta presentada contiene un fuerte impacto negativo para las relaciones comerciales bilaterales y para la competitividad de Brasil”, señaló su presidente Paulo Skaf.
A su vez, la entidad pidió una actuación rápida del Gobierno brasileño antes de la decisión final prevista para el 15 de julio.
La reacción de la FIESP se da en un contexto de tensiones comerciales entre ambos países.
En agosto de 2025, el presidente estadounidense Donald Trump impuso un arancel del 50% a diversos productos brasileños, medida que Brasil calificó como un “tarifazo” por su impacto sobre las exportaciones.
Esa decisión estuvo vigente durante cuatro meses y fue justificada por Trump debido a su oposición al juicio que condenó a más de 27 años de prisión al ex presidente Bolsonaro por intento de golpe de Estado.
En las negociaciones más recientes, Washington excluyó de las restricciones a productos sensibles como carne, café y jugo de naranja, sectores clave para Brasil.
Entre los rubros potencialmente afectados figura el etanol, un sector estratégico para ambos países, dado que Brasil lidera la producción de etanol de caña de azúcar y Estados Unidos la de maíz, lo que podría impactar especialmente en el mercado brasileño en expansión.









