Los casos confirmados de ébola continúan en aumento en África Central, mientras crece la preocupación internacional por la magnitud que podría alcanzar el actual brote. De acuerdo con el último informe del Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo (RDC), la cifra de contagios confirmados llegó inicialmente a 452 casos, incluidos 82 fallecimientos, aunque las autoridades sanitarias actualizaron posteriormente el balance a 488 casos confirmados y 86 muertes.
El brote, provocado por la cepa Bundibugyo del virus del ébola, afecta principalmente a las provincias de Ituri y Kivu del Norte, donde se registraron 71 nuevos casos confirmados y 21 fallecidos, lo que evidencia una transmisión comunitaria rápida y sostenida. La epidemia fue declarada oficialmente el 15 de mayo en el noreste del país, aunque se estima que el virus circulaba de manera silenciosa desde semanas antes.
Las autoridades sanitarias advirtieron que el rastreo de contactos continúa siendo una de las principales debilidades de la respuesta. De los 4.766 contactos identificados bajo seguimiento en tres provincias, solo 2.755 están siendo monitoreados, lo que representa una tasa de seguimiento del 57,8%.
Entre los principales desafíos mencionados por el Ministerio de Salud figuran la resistencia a la toma de muestras después de la muerte, la insuficiente capacidad para brindar tratamiento estandarizado a los pacientes, la fragilidad del sistema de rastreo de contactos, la escasez de medicamentos esenciales, la falta de suministro adecuadas para la prevención y control de infecciones, las limitaciones en la notificación de alertas epidemiológicas y un déficit financiero estimado en US$ 21,5 millones.
En Uganda, las autoridades confirmaron tres nuevos casos, elevando el total acumulado a 19 contagios, de los cuales dos personas fallecieron.
La situación ha generado preocupación entre los organismos internacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó el brote como una emergencia de salud pública de alcance internacional y advirtió que, sin medidas contundentes, podría alcanzar dimensiones comparables a la epidemia de 2014-2016 en África Occidental, que dejó más de 11.000 muertos.
«No existe actualmente una vacuna ni un tratamiento aprobado contra la cepa Bundibugyo», recordó la OMS. Ante este escenario, la organización y los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África) lanzaron un plan continental de preparación y respuesta con un presupuesto de US$518 millones para el período comprendido entre junio y noviembre, destinado a fortalecer la vigilancia epidemiológica, la capacidad de diagnóstico, las pruebas de laboratorio y las medidas de prevención y control de infecciones.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertó que «la epidemia avanza rápidamente y seguimos yendo a la zaga», y subrayó que se trata de una situación grave que requiere una respuesta urgente y coordinada para evitar una expansión mayor del virus.









