Este fin de semana se llevará a cabo el Gran Premio de Hungría, una carrera que le bajará el telón a la primera mitad de la temporada. Consumada la carrera en el Hungaroring, la máxima entrará en un periodo de receso por el verano europeo y regresará a la actividad el 21 de agosto en Países Bajos.
El piloto argentino, Franco Colapinto, llega a este compromiso con un gran envión anímico tras sumar un punto en el campeonato luego de finalizar décimo en Spa-Francorchamps. La máxima elogió su actuación, donde protagonizó un memorable doble adelantamiento, y lo ubicó en el octavo puesto de los Power Rankings. Esa clasificación es elaborada por un panel de cinco jueces que evalúan a cada corredor con notas del 1 al 10 según su rendimiento durante todo el fin de semana, sin tener en cuenta el potencial del auto.
El turno de los novatos
Antes de salir a buscar un nuevo resultado positivo, Colapinto deberá acatar una exigencia reglamentaria y mirar la primera tanda de entrenamientos en Hungría desde afuera. Tal como estipulan las reglas para fomentar el desarrollo deportivo, el equipo Alpine le dará su butaca al reserva estonio Paul Aron durante la Práctica Libre 1 para cubrir la cuota obligatoria de pilotos jóvenes.
De esta manera, el pilarense retomará los controles de su monoplaza recién en la segunda sesión que se realizará el viernes. Además, su agenda de trabajo será más extensa que la de sus rivales, dado que no iniciará sus vacaciones inmediatamente el domingo, sino que se quedará unos días más para participar de las pruebas oficiales de neumáticos de Pirelli.
Las sensaciones en la previa
En la antesala de la actividad en pista, Franco analizó lo que será el reto en este trazado, que demanda un manejo muy técnico por sus curvas cerradas. “Parecíamos ser un poco más fuertes en comparación con nuestros oponentes en Bélgica que antes y nuestro objetivo será continuar con esa forma en Budapest este fin de semana, aunque el circuito es un desafío completamente diferente”, remarcó en un comunicado de la escudería Alpine.
Asimismo, depositó su confianza en los buenos recuerdos que guarda de sus pasos anteriores por la capital húngara. “La pista es una en la que he tenido cierto éxito en mi carrera junior y estoy deseando volver y experimentarla en los autos de este año. La gestión de la energía será más normal en comparación con los dos últimos eventos con tantas curvas, así que con suerte podremos divertirnos mucho con los autos más ligeros que tenemos este año. Estaremos presionando fuerte todo el fin de semana para traer a casa un buen resultado y sumar puntos antes del parate”, completó.









