El semestre en Alberdi coqueteó con la intrascendencia. El arranque positivo de Belgrano había quedado sepultado bajo una extensa meseta de rendimientos opacos, que incluyó una derrota de local ante Racing y una dura goleada en contra ante River. A ese grupo de altas y bajas se sumó, sobre el cierre de la fase regular, una dolorosa caída frente a Gimnasia en la que no logró pasar el examen de carácter. Sin embargo, Ricardo Zielinski ajustó las piezas en el momento límite y provocó una reacción que transformó al plantel en un firme aspirante al título.
El quiebre táctico y anímico se produjo en la última jornada de la fase regular. El cuerpo técnico modificó el esquema para recibir a Sarmiento, apostó por la incorporación de Santiago Longo en el doble cinco y a la verticalidad de los volantes: el equipo respondió con una contundente goleada por 4 a 0 que sirvió como un ensayo general para el clásico contra Talleres.
Ese envión fue el combustible necesario para dar el gran golpe en el Kempes. Con un planteo inteligente, basado en el orden del doble cinco conformado por Santiago Longo y Adrián Sánchez, y la contundencia de Francisco González Metilli, el Celeste eliminó a la “T” rompiendo una sequía de veinte años sin victorias oficiales ante su eterno adversario.
La consolidación del sueño
Lejos de relajarse por la hazaña en el derbi cordobés, el Pirata ratificó sus credenciales en los cuartos de final del Apertura. En un trámite cerrado ante Unión de Santa Fe, el Celeste hizo valer la pelota parada y la jerarquía de sus relevos para imponerse por 2 a 0, sellando su pasaje a una instancia inédita en el certamen doméstico.
Ahora, el objetivo máximo está a solo noventa minutos de distancia. El próximo desafío será visitar a Argentinos Juniors, un duro rival que arrastra un invicto de 23 partidos en La Paternal. No obstante, la ilusión en barrio Alberdi se sustenta en bases sólidas: un arquero determinante como Thiago Cardozo, un bloque defensivo firme con Lisandro López como estandarte y un mediocampo sacrificado con Adrián Sánchez como motor y dos “distintos” como Lucas Zelarayán y Franco Vázquez. Más allá de las piezas puntuales, en su conjunto Belgrano es un equipo serio y con el ánimo en alza buscará lograr el sueño de todo su pueblo.









