La industria de la provincia de Córdoba cerró el tercer trimestre de 2026 sin lograr revertir el sesgo contractivo del primer semestre. Aunque la dinámica del trimestre mostró un tibio repunte mensual en algunas firmas de mayor envergadura (un 26% incrementó su producción), el balance interanual confirma la dureza del escenario: el 51% de las industrias afirma encontrarse en una situación peor que la de un año atrás, una cifra que escala al 60% en el universo de las microempresas, donde el 41% opera por debajo de la mitad de su capacidad instalada.
El relevamiento trimestral elaborado por la Unión Industrial de Córdoba (UIC) y la consultora Perspectivas Sociales (sobre 205 empresas en 17 departamentos provinciales) revela un entramado que se mueve a velocidades opuestas y con agendas contrapuestas.
Parálisis de inversión y «recuperación sin empleo»
El trabajo de la UIC identificó cinco perfiles de empresas y expuso una grieta profunda en las urgencias del empresariado: mientras entre las firmas que crecen e invierten la preocupación central es la presión impositiva, en aquellas que retroceden sobresalen la falta de demanda (44%) y la competencia de productos importados. «No son diferencias menores: una misma respuesta difícilmente atienda tanto a quienes buscan expandirse como a quienes necesitan frenar el deterioro», señala taxativamente el reporte.
Esta divergencia impacta de lleno en las decisiones de capital:
Brecha en las inversiones: Entre las compañías que están peor que hace un año, el 90% (9 de cada 10) no prevé realizar ninguna inversión en los próximos seis meses. En contraste, entre las firmas que se encuentran igual o mejor, el 80% proyecta algún desembolso productivo.
Crecimiento que no derrama en trabajo: Un dato clave que enciende alarmas sobre la naturaleza del repunte en los sectores que traccionan es que 3 de cada 4 industrias (75%) que manifestaron estar mejor que hace un año no incorporaron nuevo personal, abriendo interrogantes sobre la capacidad de absorción laboral de la incipiente recuperación.
Pico en la caída del empleo y el diagnóstico de las pymes
El impacto en la economía real se evidencia en el mercado de trabajo: el 31% de las industrias redujo su plantilla de trabajadores durante el último trimestre, alcanzando un máximo en la serie histórica del indicador. El ajuste golpea con fuerza a las microempresas (41% redujo personal) y a las grandes firmas (23%), estas últimas con una pesada incidencia sobre el volumen global de asalariados.
A nivel sectorial, Software y Alimentos y Bebidas sostienen las pocas excepciones de crecimiento, mientras que Autopartes, Maquinaria Agrícola y la producción Audiovisual exhiben un desempeño marcadamente desfavorable.
Consultado sobre este escenario de despidos y caída de ventas, Marcelo Uribarren, vicepresidente de la UIC, vincula la pérdida de puestos con las expectativas de estancamiento prolongado:
«Kiguel planteó en el coloquio que la actividad económica va a continuar así hasta todo el año 2027. Si fuese así, las pymes lo que están haciendo es adaptar su estructura de costos en función de la actividad actual. La pérdida de empleo va a estar relacionada justamente a eso, a cómo evolucione la actividad«, analiza el dirigente.
Frente a este parate, Uribarren enfatiza la falta de oxígeno financiero: «La principal urgencia inmediata que aparece en las pymes es la falta de financiamiento. Al estar la plaza seca de pesos, una forma de conseguir recursos es vía crédito con buena tasa, y eso no está pasando. Si se avanza con la propuesta de la UIA de aplicar deducciones a cuenta de IVA, se podría ayudar a morigerar el problema«.
Competitividad inviable y la presión internacional
El diagnóstico sobre las condiciones operativas revela un quiebre estructural: apenas 6 de cada 100 industriales consideran competitiva su situación actual, mientras que casi 1 de cada 4 (24%) la califica directamente como «inviable». En este contexto, el 74% de los empresarios se describe como «expectante o preocupado» y un 15% admite sentirse «cansado y agotado».
Uribarren señala que la pérdida de competitividad responde a un fenómeno global que excede la frontera nacional:
«Los precios de la economía han bajado no solo en Argentina sino en el mundo. China pone en tensión a la industria global con costos muy difíciles de competir; ese problema vino para quedarse. La forma de pelear contra esto es doble: una estructura interna de costos baja en cada empresa, vía tecnología o reducción de gastos, y la competitividad que deba aportar el Estado en infraestructura, impuestos y valor del dólar«.
Autofinanciamiento y el mandato de la digitalización
Frente a la escasa profundidad del crédito bancario tradicional, las pymes locales operan con un margen estrecho: más del 60% de las micro y pequeñas empresas depende exclusivamente de sus recursos propios para funcionar. Sin embargo, de cara a los próximos cinco años, los industriales asumen que las fortalezas tradicionales —como la experiencia o la cercanía al mercado local— resultarán insuficientes, por lo que consideran indispensable incorporar tecnología y automatización (63%) y aplicar datos e Inteligencia Artificial (31%) para mantenerse en pie.
Para el vicepresidente de la UIC, esa transformación exigirá tanto crédito a tasas acordes como una reconversión del perfil laboral:
«Que los bancos flexibilicen créditos a tasas razonables es clave para la inversión productiva. Desde la UIC creamos la ‘Academia de la Industria’ para formar a los mandos medios, porque estamos en la era del conocimiento. Se viene una migración inevitable: van a caer los empleos de oficio estándar y van a crecer las posiciones ligadas a competencias digitales para manejar robótica, control numérico o digitalización. Son los tiempos que hoy exige la industria mundial«.
El desafío de la reconversión
Entre la urgencia por sobrevivir a la caída de ventas y la necesidad de financiarse para no quedar fuera de mercado, la matriz productiva de Córdoba atraviesa un punto de inflexión. Pese a la complejidad de la coyuntura, la identidad industrial de la provincia mantiene su arraigo: el 81% de los empresarios le recomendaría a un joven de 20 años construir su futuro en el sector provincial. Sin embargo, la premisa que dejan tanto los indicadores como los referentes del sector es categórica: no hay espacio para la nostalgia y la permanencia dependerá de acelerar una reconversión donde la automatización, los datos y la eficiencia digital reemplacen de forma definitiva a los modelos del pasado.









