El polémico y novedoso plan de seguridad de la Municipalidad de Villa Allende para restringir el tránsito nocturno en los barrios Lomas Sur y Pan de Azúcar sumó sus primeros cortocircuitos operativos a solo 48 horas de su puesta en marcha. Diseñado para mitigar la ola delictiva obstaculizando la libre circulación de vehículos sospechosos, el sistema de cierres temporales provocó las quejas de los vecinos que venían advirtiendo desde hace meses debido a un portón que permaneció cerrado con candado a plena luz del día, reavivando el fuerte malestar en la zona.
La medida contempla la instalación de 13 portones de chapa de más de tres metros de altura. Según las directivas municipales de la Guardia Urbana, las vías deben inhabilitarse únicamente de 22:00 a 06:00 horas, garantizando siempre los accesos peatonales, el monitoreo por cámaras y el paso a través de arterias principales habilitadas. Sin embargo, las primeras dos noches de funcionamiento expusieron desprolijidades logísticas y de cumplimiento de horarios.
Demoras y «bloqueo permanente»
La primera noche del esquema, iniciada el pasado lunes, ya había exhibido un flojo despliegue. De acuerdo con testimonios vecinales que circularon mediante grupos de WhatsApp y redes sociales, un único móvil de la Guardia Urbana con tres empleados debió recorrer la zona de manera secuencial, logrando cerrar la última estructura recién a las 22:40.
El mayor inconveniente se constató este miércoles. Pasado el mediodía, vecinos filmaron y fotografiaron cómo el portón ubicado en la calle Alto Perú, en el barrio Lomas Sur, continuaba cerrado herméticamente con un candado amarillo, vulnerando el compromiso oficial de la apertura matutina.
“Se puede ver que son las 11:51, casi las 12 del mediodía. Estoy al frente del portón y está cerrado… completamente cerrado. Tiene el candado puesto”, relató una vecina al documentar la situación en video.
Villa Allende: denuncian que un portón permaneció cerrado hasta el mediodía.
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Al respecto, Javier Saad, vecino de la ciudad e integrante del Movimiento Vecinal, en diálogo con Hoy Día Córdoba aportó detalles sobre el descontento y la falta de capacidad logística que advirtieron desde el primer momento: “Hoy ya al segundo día no abrieron uno de los portones —que es el de la foto que circuló— y bueno, es lo que anunciábamos: que no hay forma de que esto vaya a tener un final feliz, pero acá estamos en la lucha. Circuló el video, a ese portón lo cerraron tarde el lunes y hoy miércoles a las 12:30 seguía cerrado”.
La persistencia del bloqueo también generó inmediatas reacciones de los referentes civiles. Hugo Mariano Yagüe, integrante del Colectivo de Vecinos Autoconvocados de Villa Allende, se sumó a las denuncias y fue tajante: “Hoy por hoy, el municipio está cerrando calles de manera permanente. Son las 12 del mediodía y la vía pública permanece clausurada. Esto es un incumplimiento grave y una violación a las normas que la misma Municipalidad dictó, las cuales asignaban un carácter de ‘razonabilidad’ al cierre siempre y cuando fuera temporal”.
El referente remarcó además que la propia ordenanza y el decreto reglamentario limitan la medida estrictamente a la franja de 22 a 6 horas, por lo que instó a los ciudadanos a «mantener la alerta y la labor de monitoreo».
Incertidumbre legal y vecinal
El Movimiento Vecinal de Villa Allende emitió un duro comunicado manifestando que estas fallas tempranas no hacen más que justificar los temores planteados ante el Ejecutivo desde hace más de un año y medio. “Nuestra oposición nunca fue un rechazo a la seguridad, sino el convencimiento de que un sistema de estas características debía demostrar que era confiable e incluía la logística necesaria”, expusieron.
Desde la organización sembraron dudas sobre la viabilidad a largo plazo de la propuesta: “Si en apenas dos días ya se registran fallas como esta, resulta legítimo preguntarse si estaban dadas las condiciones para su implementación (…) y quién asume la responsabilidad por las consecuencias que una falla de este tipo pueda ocasionar”.
Mientras la intendencia busca ajustar el sistema para dificultar las vías de escape del delito, el conflicto continúa escalando en el plano judicial. El reclamo de los residentes, que cuestionan el impacto directo de la medida sobre el derecho a la libre circulación, ya pasó por la Cámara Contencioso Administrativa y descansa actualmente en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), el cual aún debe expedirse sobre la constitucionalidad de fondo de estos inéditos portones urbanos.
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