El Gobierno nacional resolvió avanzar en la venta de un predio estratégico de la Armada Argentina en la ciudad de Ushuaia, una medida que encendió las alarmas en los mandos militares por la pérdida de patrimonio geopolítico. La decisión se formalizó a través de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), que declaró el terreno «prescindible para el servicio«, según informó ayer el diario Clarín. La resolución genera fuerte preocupación interna porque el loteo interrumpe un viejo proyecto para consolidar una base integrada en la principal puerta de acceso al Atlántico Sur y la Antártida.
Tensiones con las FFAA
La medida del Poder Ejecutivo nacional reactivó las tensiones con las Fuerzas Armadas, que miran de reojo la pérdida de inmuebles en áreas consideradas críticas para la soberanía del país. Mediante la Resolución 101/2026, firmada el pasado 26 de junio, la AABE desafectó un predio de 2.939 metros cuadrados perteneciente a la Base Naval Ushuaia. El lote en cuestión se ubica entre las calles Yaganes, 44 Héroes del ARA San Juan y Horeb, en las proximidades de la planta Orión.
De acuerdo con las actuaciones administrativas reveladas por el matutino porteño, el Ministerio de Defensa había dictaminado en agosto de 2025 que no existían previsiones de uso futuro para dicho espacio. Las inspecciones de la AABE determinaron que el lugar se encontraba sin ocupaciones permanentes, registrando únicamente un uso temporario por parte de la empresa Camuzzi Gas del Sur para el acopio de materiales de infraestructura.
El valor geopolítico de las tierras
Pese a los argumentos técnicos del sector civil, las fuentes castrenses advierten que la zona posee un valor estratégico que supera cualquier tasación inmobiliaria de mercado. La ciudad fueguina representa el punto de conexión natural hacia los espacios marítimos australes y la zona bioceánica, un escenario donde actualmente convergen las presiones e intereses de potencias globales como Estados Unidos y China, en paralelo al litigio permanente con el Reino Unido por las Islas Malvinas.
La venta del terreno neutraliza de forma definitiva los planes institucionales que contemplaban la construcción de una base naval integrada en ese sector. Dicha infraestructura buscaba centralizar las operaciones logísticas y de reabastecimiento para las campañas antárticas de las fuerzas nacionales.
“La ubicación de esos terrenos tiene un valor estratégico que excede completamente su valor inmobiliario», definió un oficial de la fuerza ante las consultas periodísticas sobre la operación comercial. En esa misma línea, otro jefe militar comparó la determinación oficial con la hipótesis de que las autoridades estadounidenses resolvieran liquidar parcelas del Comando Sur en el estado de Florida.
Dudas por el financiamiento del reequipamiento
Desde la Casa Rosada justifican la iniciativa dentro del Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar, un programa que estipula que las Fuerzas Armadas recibirán el 70% del dinero obtenido por las ventas de sus inmuebles propios para financiar la compra de nuevo equipamiento técnico. El 30% restante de esos dividendos se coparticipa con las arcas del Estado nacional.
No obstante, los mandos militares manifestaron sus dudas respecto al cumplimiento efectivo de esas transferencias de capital. Las críticas internas apuntan a los severos recortes que sufrió el presupuesto de Defensa durante el último período anual y a la falta de mecanismos claros que aseguren el ingreso de las divisas a las cuentas de la institución armada.
«Nos piden desprendernos de patrimonio estratégico con la promesa de que el dinero volverá a las Fuerzas, pero nadie puede asegurar hoy que eso vaya a ocurrir», señaló una fuente castrense en Clarín bajo estricto anonimato. La desconfianza sectorial se profundiza por la falta de antecedentes de operaciones previas que hayan servido efectivamente para robustecer la capacidad operativa del sector militar.









