A ocho días del doble terremoto en Venezuela, el encargado de negocios estadounidense, John Barrett, ratificó que la hoja de ruta de Washington hacia Caracas no se modifica pese a la emergencia generada por los sismos que afectaron al país. En ese sentido, aseguró que el plan de tres fases impulsado por la administración del presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio “permanece intacto”, incluso en el contexto de la amplia operación humanitaria desplegada por Estados Unidos.
En una conversación con periodistas junto al jefe del Comando Sur, el general Francis L. Donovan, Barrett explicó que la prioridad inmediata sigue siendo la asistencia a la crisis. Sin embargo, aclaró que ello no implica cambios en la estrategia política definida para el país caribeño. “El presidente y el secretario han expuesto un plan de tres fases para Venezuela que permanece intacto”, sostuvo, al tiempo que precisó que la primera etapa continúa enfocada en la estabilización.
Asimismo, el funcionario señaló que, una vez superada la fase más crítica de la emergencia, la atención volverá a concentrarse en la recuperación. “Después volveremos a la fase dos y la recuperación económica de Venezuela”, indicó, aunque admitió que “la reconstrucción se ve un poco distinta ahora después del devastador terremoto”.
En paralelo, Barrett informó que la asistencia estadounidense ya supera los US$300 millones y destacó el trabajo de los equipos de rescate desplegados desde Florida, que habrían logrado salvar al menos cinco personas, entre ellas una madre, una niña y un ciudadano estadounidense.
“Hay más vidas que salvar”, afirmó por su parte el general Donovan, quien remarcó que el Comando Sur continúa apoyando la respuesta liderada por el Departamento de Estado.
En esa línea, el jefe militar subrayó que la misión se mantendrá mientras sea necesaria la asistencia humanitaria. “Seguiremos haciéndolo hasta que este trabajo se termine, y en cuanto terminemos nos iremos de Venezuela”, explicó, al tiempo que confirmó que el buque Fort Lauderdale continuará operando hasta que las autoridades estadounidenses y venezolanas determinen el cierre de la operación.
Por otro lado, la situación humanitaria encendió alertas internacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el número de víctimas podría aumentar en las próximas semanas, a medida que avancen las tareas de recuperación. Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que el sismo dejó más de 2.300 muertos y cerca de 16.000 personas sin hogar, al tiempo que destacó el despliegue de equipos médicos internacionales en el terreno.
“La OMS coordina actualmente equipos de emergencia y apoya al sistema de salud, que ya enfrentaba serias dificultades estructurales”, indicaron desde el organismo, al recordar además que la crisis sanitaria se agravó por años de falta de inversión y migración de personal médico. En ese marco, la agencia ya desembolsó fondos de emergencia y envió toneladas de suministros adicionales.
Finalmente, en el plano de la cooperación internacional, una delegación técnica de Israel inició contactos con autoridades venezolanas para desplegar una misión de evaluación estructural. El objetivo, según fuentes oficiales, es inspeccionar las zonas afectadas por el doble terremoto del 24 de junio y determinar el nivel de seguridad de las edificaciones.
De acuerdo con lo informado, equipos del Mando del Frente Interno de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) trabajan junto a funcionarios locales en el mapeo de daños y la planificación de brigadas de ingenieros. En tanto, el ministro de Obras Públicas venezolano, Juan José Ramírez, recibió asistencia técnica para integrar metodologías de diagnóstico utilizadas en escenarios de catástrofe.









