La escalada militar en Medio Oriente sumó este domingo un nuevo capítulo luego de que Irán lanzara dos oleadas de misiles contra Israel en respuesta a los recientes bombardeos israelíes contra objetivos de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut, en Líbano.
El Ejército israelí informó que detectó el lanzamiento de proyectiles desde territorio iraní y activó de inmediato sus sistemas de defensa aérea. Minutos después, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) aseguraron que todos los misiles fueron interceptados con éxito, aunque las sirenas antiaéreas sonaron en distintas zonas del país y las autoridades ordenaron a la población refugiarse en espacios protegidos. Como medida preventiva, el gobierno israelí anunció la suspensión de las clases en todo el país para este lunes.
La responsabilidad del ataque fue confirmada por el mando militar iraní, que justificó la acción alegando «reiteradas violaciones» del alto el fuego en Líbano por parte de Israel. Posteriormente, altos funcionarios del régimen de Teherán afirmaron que el gobierno israelí «cruzó todas las líneas rojas» con los bombardeos sobre Beirut y advirtieron que cualquier nueva ofensiva podría desencadenar una respuesta aún más severa.
El comandante de las Fuerzas Armadas iraníes, Ali Abdollahi, exigió el fin de los ataques israelíes en el sur del Líbano y amenazó con «hostilidades más devastadoras» si Israel amplía sus operaciones militares o responde a la ofensiva iraní.
Las amenazas ya habían sido anticipadas horas antes por dirigentes iraníes. El portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento, Ebrahim Rezaei, había prometido una represalia «dolorosa y decisiva» contra Israel, mientras que el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, sostuvo que Teherán se reserva el derecho de responder «con todos los medios a su alcance» y acusó a Estados Unidos de respaldar las acciones israelíes.
La ofensiva iraní se produjo después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenara ataques contra centros de mando de Hezbolá en el sur de Beirut como represalia por disparos previos realizados desde territorio libanés hacia el norte de Israel. Según el gobierno israelí, las operaciones militares lograron debilitar significativamente a la organización respaldada por Irán.
Tras el ataque, el portavoz militar israelí, el general de brigada Effie Defrin, afirmó que «el régimen terrorista iraní cometió un grave error» y aseguró que las fuerzas armadas están preparadas para responder a nuevas agresiones. Además, confirmó que el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, encabezó una evaluación operativa de emergencia y aprobó nuevos planes de acción frente al deterioro de la situación.
La tensión también involucra a Estados Unidos. En las últimas horas, el Mando Central estadounidense (Centcom) informó el derribo de drones iraníes en el Estrecho de Ormuz y la destrucción de instalaciones de vigilancia costera en Irán, mientras continúan las operaciones destinadas a proteger el tráfico marítimo en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.
En paralelo, los esfuerzos diplomáticos siguen sin mostrar avances concretos. Un enviado de Pakistán entregó en Teherán una propuesta destinada a reactivar negociaciones de paz, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que aún existe margen para alcanzar un acuerdo con Irán pese a las crecientes tensiones militares.









