Este Mundial decidí vivirlo de una manera distinta: acompañé el camino de la Selección escribiendo sobre la gastronomía de cada rival. Sin embargo, para la final quise hacer algo diferente. Además de la nota que me acompañó en la previa, elegí cocinar un plato que tuviera sabor a domingo argentino. Me puse el delantal y preparé carne mechada al horno con cerveza negra, cebolla, zanahoria y morrones.
Siguiendo el consejo de mi hermana y chef favorita, Romina Giménez, sellé bien la carne para que conservara sus jugos y la cociné con paciencia a fuego bajo. Mientras el aroma invadía la casa y se acercaba la hora del partido, armamos una picada clásica con queso, salame y pan. Compartir la previa alrededor de la comida funcionó como el mejor antídoto para calmar la ansiedad.
Pero más allá de mi menú , la definición del Mundial entre Argentina y España plantea un choque inevitable entre los dos grandes emblemas culinarios de ambos países: el asado y la paella.
El dato: lo que dicen los ránkings mundiales
Antes de ir a la mesa, hay un contraste interesante que aporta contexto a este duelo. Según los TasteAtlas Awards 2025/26:
A nivel general: La gastronomía española supera a la argentina. España ocupa el 5° puesto entre las mejores cocinas del mundo, mientras que Argentina se ubica en el 26°.
A nivel individual: El asado le gana a la paella. La parrilla argentina ocupa el puesto 43 de los mejores platos a nivel mundial. La paella, curiosamente, no figura entre los primeros puestos (el plato español mejor posicionado es el arroz con bogavante, en el lugar 35).
Este contraste marca la cancha: España tiene una cocina mejor posicionada internacionalmente, pero el asado supera a la paella como plato estrella.
Paella: el emblema valenciano
La paella nació en las zonas rurales de la Comunidad Valenciana, cerca de la Albufera. Surgió como una solución práctica de los campesinos, quienes cocinaban con los ingredientes que tenían a mano. La receta tradicional lleva arroz, pollo, conejo, judías verdes, garrofón, tomate, aceite de oliva, azafrán y especias.
Su nombre viene del recipiente: una sartén amplia y baja que permite distribuir el arroz en una capa muy fina para lograr su cocción característica. Con el tiempo se popularizaron variantes como la de mariscos, convirtiéndose en el plato español más exportado del mundo.
Asado: el ritual argentino
Más que una receta, el asado es una técnica y un evento social profundamente ligado a la cultura pampeana y ganadera. Consiste en cocinar carne lentamente sobre las brasas, respetando los tiempos del fuego.
La parrilla clásica incluye cortes vacunos como vacío, tira de asado, costilla, entraña y matambre, además de chorizos, morcillas y achuras. Suele acompañarse con chimichurri, ensaladas y vino. El foco no está solo en la comida, sino en la ceremonia: el rol del asador, el manejo del fuego y la charla compartida mientras se espera el punto exacto de la carne.
Frente a frente
Aunque nacieron en paisajes y contextos opuestos, ambos platos funcionan como la puerta de entrada para entender sus respectivas culturas.
La paella representa la diversidad de la costa mediterránea; el asado, el vínculo histórico de Argentina con su territorio ganadero. Sus recetas y preparaciones son completamente distintas, pero en el fondo comparten una misma función: ambas son excusas perfectas para reunir gente alrededor de una mesa.
Otro Mundial termina y, con él, le pongo cierre a esta selección de recetas. Más allá de los gustos y los ránkings, queda claro que la mejor comida es aquella que nos conecta con lo que más amamos: nuestros orígenes y las personas que comparten la mesa, haciendo de cada plato algo memorable









