CARACAS.- La realidad política venezolana sigue convulsionada mientras el proceso de diálogo entre el Gobierno chavista y la oposición se desarrolla en silencio. El propio papa Francisco instó ayer a las partes a que lleguen “lo antes posible” a un acuerdo “que ponga fin al sufrimiento de la gente por el bien del país y de toda la región”. Pero un día antes, el país volvió a exhibir una cara bifronte: mientras una movilización recorrió el centro de Caracas para demostrar su rechazo al informe sobre el país presentado por la Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet; en la ciudad de Valera (Trujillo) el líder opositor Juan Guaidó encabezó una concentración donde aseguró que “no estamos enamorados de ningún mecanismo, de ninguna acción, no hay soluciones mágicas”. El propio presidente Nicolás Maduro le contestó en una carta a Bachelet, donde afirmó que el contenido de su informe “es profundamente lesivo a la dignidad del pueblo venezolano y a la verdad de la situación” en el país. A su vez, el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, anunció la detención de tres miembros del equipo cercano a Guaidó por el intento de golpe de Estado del pasado 30 de abril y una posterior operación de venta de armas robadas en ese alzamiento militar. Mientras que Héctor Rodríguez informó que regresó de “tres intensas jornadas de diálogo de paz con las oposiciones venezolanas (en Barbados), hemos escuchado las aspiraciones, reflexiones, las solicitudes que han hecho las distintas oposiciones venezolanas, con mucha paciencia”, sin dar más detalles de las negociaciones que siguen bajo un estricto hermetismo.









