Un reciente informe presentado por el Instituto de Capacitación e Investigación de los Educadores de Córdoba (ICIEC-UEPC) revela una radiografía crítica sobre las condiciones de vida y trabajo de los educadores en la provincia. El estudio, titulado «El trabajo de enseñar en Córdoba: entre la escuela y la economía doméstica», advierte que la docencia se sostiene hoy en un escenario de desfinanciamiento y empobrecimiento que vulnera el derecho social a aprender.
Los datos obtenidos a fines de 2025 mediante una encuesta a 1.127 docentes de todos los niveles obligatorios son contundentes: el 70,6% de las y los encuestados afirma que los ingresos de su hogar no alcanzaron para cubrir la totalidad de los gastos del último mes. Esta situación es especialmente grave considerando que la docencia no es un ingreso complementario; para el 57% de las y los trabajadores, su salario constituye el único o el principal ingreso económico de su familia.
Ante la pérdida del poder adquisitivo, el 45% de las y los docentes debe realizar actividades adicionales fuera del sistema educativo para generar ingresos extra. Según el informe, esta necesidad no responde a una «vocación emprendedora», sino a una estrategia defensiva de subsistencia.
La crisis económica ha forzado a los hogares docentes a recurrir a medidas financieras extremas. El 50,6% de los encuestados debió dejar de pagar o refinanciar la tarjeta de crédito o deudas en el último trimestre de 2025, mientras que el 30% tuvo problemas para pagar servicios básicos como luz, agua o gas.
Además, el 78% de las y los docentes necesitó algún tipo de ayuda económica externa, recurriendo mayoritariamente a préstamos bancarios (40,5%), ayuda de familiares y amigos (47,6%) o al uso de ahorros propios (44%) para costear gastos corrientes.
El clima emocional del sector está marcado por un «pesimismo estructural»: el 96% considera que su situación económica es igual o peor que hace un año, y el 90% proyecta que el 2026 será igual o más difícil que el presente.
A esta presión económica se suma la organización de los cuidados. El colectivo docente en Córdoba está compuesto en un 90% por mujeres, de las cuales el 68% tiene familiares a cargo, ya sean hijos en edad escolar u adultos mayores. Esta sobrecarga de tareas domésticas y de cuidado tensiona aún más la labor pedagógica en las escuelas.
Un hallazgo relevante del estudio es que la figura del «docente-taxi» (quien trabaja en múltiples escuelas) ya no es representativa en Córdoba: el 91% de las y los encuestados concentra su labor en una o dos instituciones. Sin embargo, esta concentración no ha aliviado la situación financiera, ya que el 72% trabaja 21 horas semanales o más, evidenciando una alta dedicación al sistema que no se traduce en bienestar económico.
Desde la UEPC, sostienen que estos resultados deben orientar el debate público hacia la responsabilidad estatal. «La defensa del salario docente no es una reivindicación sectorial aislada, sino una política de protección de miles de hogares«, concluye el informe, subrayando que no hay calidad educativa posible sin condiciones materiales dignas para quienes enseñan.









