A días de un nuevo 7 de junio, el periodismo cordobés encuentra motivos para debatir su futuro y sus formas de supervivencia. En un contexto donde la inflación, el ajuste y la pérdida de poder adquisitivo impactan de lleno en el sector de la comunicación tras el cambio de gestión a nivel nacional, las alternativas al mercado tradicional ganan protagonismo.
En este 2026, y en el marco de sus 10 años de trayectoria, el medio autogestivo El Resaltador inauguró una sala de streaming de alta tecnología. Este espacio en el centro de la ciudad no es solo un salto técnico; funciona como un caso testigo de cómo el periodismo cooperativo busca generar herramientas de sostenibilidad frente a la precarización laboral del sector.
«Desde que asumió Javier Milei, los medios cooperativos y autogestivos la estamos pasando mal. Hay medios en Córdoba que comunican con dignidad y esfuerzo en un contexto más que hostil, y ni siquiera están pudiendo sostener un salario. Es una crisis grave la que atraviesa el sector», explica Virginia Bortolón, presidenta de la cooperativa.
Actualmente, el medio brinda trabajo a un equipo de entre 10 y 15 personas. La nueva sala nace como una unidad productiva urgente para combatir una realidad que golpea al oficio: el pluriempleo. Al respecto, Cristian Dominguez, fundador e integrante de la cooperativa, detalla:
«En algún momento tuvieron como fuente principal de ingreso a nuestra cooperativa. Hoy por hoy todos están dispersos, entre dos o tres trabajos, como le pasa a la gran mayoría de los argentinos. Creemos que con esta nueva unidad productiva tenemos una oportunidad para poder salir de esa crisis y volver a consolidar los puestos».
El proyecto, que contó con el respaldo del Ministerio de Cooperativas y Mutuales de la provincia, rompe con el prejuicio histórico que asocia lo cooperativo con la precariedad técnica. Para los integrantes de El Resaltador, este financiamiento nivela una cancha históricamente inclinada.
«Sabemos que históricamente ha sido el sector empresarial el principal beneficiado económicamente, con exención de impuestos o condonaciones de deuda, y que las cooperativas hemos estado en un lugar secundario», señala Dominguez. «Tener esta oportunidad es muy importante porque podemos demostrar que los medios cooperativos podemos generar puestos de trabajo dignos, productos de primera calidad y ser altamente competitivos si nos ponen en el centro de la escena».
La diferencia del modelo radica en su estructura de propiedad. A diferencia de las empresas tradicionales, Dominguez subraya que la cooperativa «no busca la explotación de un grupo y la riqueza de unos pocos, sino la redistribución de los ingresos y la dignificación de todos sus trabajadores».
Para viabilizar el proyecto, la sala se instaló dentro de la propia sede del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación (Cispren), uniendo la histórica tradición gremial con los nuevos formatos digitales.
Esta articulación cobra relevancia frente al actual clima sociopolítico. María Ana Mandakovic, secretaria general del Cispren y secretaria adjunta de la CTA, señala que apostar a estas nuevas tecnologías es fundamental para no perder el lazo con la sociedad.
«La actividad de prensa está siendo particularmente atacada a través de discursos de odio, de llamarnos ensobrados, o de decir que a los periodistas no se nos odia lo suficiente, poniendo en duda nuestro trabajo y la función social que tiene», analiza la dirigente. Ante esto, el apoyo sindical a los medios autogestionados busca reafirmar «la centralidad de nuestro oficio para garantizar la libertad de expresión y la democracia».
Frente a un panorama complejo para la industria, las redacciones buscan formas de innovar sin ceder ante lógicas de concentración. Un horizonte que la presidenta de la cooperativa, Virginia Bortolón, resume como el motor de esta década de trabajo: «En tiempos donde reina el individualismo nosotros seguimos apostando a lo colectivo, porque de verdad creemos que es la única salida. El camino no es fácil, pero soñamos con poder vivir más que dignamente de nuestro trabajo».









