Colombia votó este domingo 31 de mayo en las elecciones presidenciales que definirán al sucesor de Gustavo Petro, en una jornada que se desarrolló con rapidez y sin incidentes, aunque en un escenario muy ajustado. Con el 99,94% de las actas escrutadas, ningún candidato alcanzó la mayoría, por lo que la definición quedó entre el candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria), quien dio la sorpresa al imponerse en primer lugar con el 43,72% de los votos, y Iván Cepeda (Pacto Histórico), postulante del oficialismo, que obtuvo el 40,92% de los sufragios.
Más allá del desempeño de los dos candidatos que competirán en el balotaje del 21 de junio, los resultados de las otras principales figuras también resultan determinantes. En ese sentido, Paloma Valencia Laserna (Centro Democrático), referente de la derecha y cercana al ex presidente Álvaro Uribe, obtuvo el 6,92% de los votos, mientras que Sergio Fajardo (Partido Dignidad y Compromiso), de centroizquierda, alcanzó el 4,25% de los sufragios.
Otro dato relevante fue la participación ciudadana en las elecciones presidenciales. Según la Registraduría Nacional del Estado Civil, Colombia registró la mayor concurrencia de su historia en este tipo de comicios. En total, 23.696.664 personas votaron, lo que representa el 57,20% de los 41.421.973 ciudadanos habilitados.
De la Espriella fue la gran sorpresa de la primera vuelta electoral. Abogado y empresario, construyó su carrera en el ámbito jurídico con un discurso conservador y antiestablishment, centrado en el rechazo a las “castas políticas” y una línea de mano dura en seguridad. Su estilo ha sido comparado con el de referentes de la derecha como Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y Donald Trump en Estados Unidos.
Cepeda, en tanto, llegará a la segunda vuelta como candidato del oficialismo y principal heredero del proyecto político de Petro. Senador del Pacto Histórico y referente de la izquierda, cuenta con más de tres décadas de trayectoria entre el activismo y la política, y se ha consolidado como una de las voces más influyentes en la defensa de los derechos humanos en Colombia.
Su programa de gobierno, “El poder de la verdad”, propone dar continuidad a las reformas del actual gobierno con un fuerte énfasis social, incluyendo un plan de choque en salud, la creación de un salario vital y políticas de reducción de la pobreza. En materia económica, impulsa una reforma tributaria progresiva y una transición hacia energías limpias, con el rechazo al fracking. En seguridad, plantea fortalecer la “paz total” mediante el diálogo con grupos armados, junto con una política exterior basada en la soberanía y la autonomía frente a potencias como Estados Unidos.
En este contexto electoral, Hoy Día Córdoba dialogó con la ciudadana colombiana María Luisa Bode, miembro del partido Dignidad y Compromiso, vinculado a la campaña de Fajardo.

Acerca de la victoria de Abelardo de la Espriella, afirmó: “Es sorprendente, porque si bien se decía que la segunda vuelta iba a ser Abelardo-Cedepa, siempre se pensó que Cepeda iba a ser el primero. Además, si te das cuenta, la diferencia de votos entre los dos primeros candidatos y la tercera es abismal, es algo de verdad impactante.”
“En este momento aún no se sabe bien. El tema de Paloma Valencia es que muchos de los que la apoyan son de derecha, entonces es muy probable que parte de los votos de Paloma se vayan para Abelardo. En el caso de Sergio es más complicado, porque las dos opciones que quedaron en la cabeza son tremendamente diferentes; entonces puede pasar lo de otras elecciones, que su electorado se vaya en blanco, o que simplemente deje en libertad a sus votantes”, opinó.
Finalmente, la joven analizó el clima político tras los comicios y sostuvo: “La jornada electoral en Colombia refleja lo que pasa en el mundo: una fuerte polarización entre derecha e izquierda. Mucha gente votó con miedo, otra con ilusión, y ahora queda ver qué es lo mejor para el país. También queda la sensación de inquietud en otros sectores políticos, porque muchas veces se termina eligiendo entre extremos más que por convicción”.









