La guerra entre Rusia y Ucrania sumó este martes un nuevo capítulo de tensión internacional luego de que Ucrania denunciara ante la ONU una “escalada inaceptable” de los ataques rusos, mientras el presidente ruso, Vladimir Putin, firmó un decreto para cancelar deudas de hasta 10 millones de rublos (unos US$ 139.000) a quienes se alisten en el Ejército, en un nuevo intento por reforzar las tropas en el frente.
El representante permanente de Ucrania ante la ONU, Andrii Melnyk, compareció ante el Consejo de Seguridad junto a embajadores de más de 40 países para denunciar lo que calificó como una intensificación sin precedentes de los bombardeos rusos contra población e infraestructura civil.
“Rusia ha alcanzado un nuevo y atroz nivel de agresión contra Ucrania al intensificar aún más sus ataques contra la población civil y las infraestructuras civiles”, afirmó Melnyk, acompañado por representantes europeos, de la Unión Europea, Canadá, Australia, Japón y Corea del Sur. Estados Unidos, que actualmente cumple un rol de mediador entre Kiev y Moscú, no participó de la declaración conjunta.
Según el diplomático ucraniano, durante la noche del sábado al domingo las fuerzas rusas lanzaron uno de los mayores ataques combinados desde el inicio de la guerra, utilizando cientos de armas aéreas, incluidos misiles balísticos, misiles de crucero y drones. Kiev fue uno de los principales blancos y el episodio fue descrito como “uno de los más devastadores” sufridos por la capital ucraniana hasta la fecha.
Ante el Consejo de Seguridad, Ucrania y sus aliados condenaron la ofensiva y reclamaron “un alto el fuego pleno, inmediato e incondicional”, además de medidas humanitarias concretas, entre ellas el intercambio total de prisioneros de guerra, la liberación de detenidos y el retorno de civiles deportados por la fuerza, incluidos miles de niños ucranianos.
La comparecencia se produjo antes de una sesión del organismo internacional en la que el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió evitar una mayor escalada del conflicto.
En paralelo, Moscú anunció una nueva campaña de bombardeos contra centros de mando y empresas de la industria militar en Kiev, como respuesta a un ataque ucraniano contra una residencia estudiantil en la región ocupada de Lugansk. Además, las autoridades rusas recomendaron a ciudadanos extranjeros y personal diplomático abandonar la capital ucraniana “cuanto antes”.
Mientras el conflicto recrudece, Putin firmó el lunes un decreto orientado a incentivar el reclutamiento militar mediante beneficios económicos. La medida establece que los ciudadanos rusos —y sus cónyuges— que hayan firmado un contrato militar después del 1 de mayo podrán acceder a la cancelación de deudas de hasta 10 millones de rublos, siempre que el compromiso con las Fuerzas Armadas tenga una duración mínima de un año.
El decreto se aplica exclusivamente a quienes participen de lo que el Kremlin denomina “operación militar especial”, el término oficial con el que Rusia se refiere a la guerra en Ucrania.
La decisión se suma a otros incentivos impulsados por el Gobierno ruso desde el inicio de la invasión a gran escala, hace más de cuatro años, entre ellos salarios elevados, beneficios económicos y programas de reintegración social para veteranos. En distintas ocasiones, Putin sostuvo que los combatientes que regresen del frente deberían ocupar puestos profesionales de alto nivel dentro del Estado y sectores estratégicos.
En un contexto de guerra prolongada, la economía rusa continúa cada vez más orientada al esfuerzo militar, priorizando las necesidades del Ejército sobre otras áreas productivas, mientras el conflicto en Ucrania sigue sin señales concretas de una salida diplomática.









