Hace algunos días, el juez Pablo Brandan de la Cámara Sexta del Crimen condenó a los tres acusados de un hecho vergonzoso que tuvo como víctima a una mujer de 87 años. Imputados de circunvención de incapaces, el contador Luis Bertona y el médico Enrique Rendón recibieron 2 y 3 años de cárcel condicional respectivamente, mientras que la empresaria María del Valle Díaz fue condenada a 3 años y 6 meses de prisión. De acuerdo a la acusación, los tres se confabularon para ganarse la confianza de la anciana haciéndose pasar como sus amigos, y luego doparla con un ansiolítico y manipularla, para finalmente desapoderarla de sus bienes. Es lo que le hicieron a Carmen Di Marco, quien creía en ellos pero tras consumir dosis de alprazolam que le suministraban quedaba confundida, aturdida y sin capacidad de comprensión.
La promotora de esta crueldad fue Díaz, quien conocía a Carmen desde hacía varias décadas, y al reencontrarse y verla vulnerable, la reconoció como presa fácil para robarle todo lo que fuera posible, junto a sus cómplices. De hecho, en algún momento pensaron en formalizar un matrimonio con la participación de Rendón, quien es treinta años menor a la víctima. Sin embargo, no fue necesario ya que de a poco le fueron sacando joyas, muebles, electrodomésticos y estimativamente US$ 60.000 de la caja fuerte. Claro que el bocado más grande fue el valioso departamento céntrico de 210 metros cubiertos que allá por marzo de 2016 le obligaron a «donar» a Rendón ante la escribana Virginia Giménez.
Afortunadamente, la artera maniobra fue descubierta y denunciada, y las pruebas recolectadas durante la investigación resultaron terminantes en cuanto a la culpabilidad de los involucrados. A tal punto, que durante el juicio Bertona y Rendón admitieron los cargos sin la mínima oposición, mientras que Díaz se mantuvo en una absurda posición de inocencia imposible de sostener. En definitiva, las condenas marcaron el final de una canallada impiadosa, propia de miserables aprovechadores.









