El 14 de mayo de 2026 fue un jueves especial, de esos días que quedan inmortalizados. Una leyenda llamada Robert Plant, ex vocalista de Led Zeppelin, tocó en la Plaza de la Música con su nueva formación, Saving Grace, y la cantante Suzi Dian. A los 77 años, el símbolo del rock y de toda una generación mostró una vez más su habilidad para reinventarse y seguir siendo magnífico en su arte: la música.
Con una propuesta intimista y despojada, Robert y Saving Grace demostraron que, para hacer un buen espectáculo, no hacen falta un gran escenario, vestuarios ni efectos visuales, sino sensibilidad, presencia y conexión con el público. Y a eso apostaron: potencia en la sencillez y la música como protagonista.
Saving Grace es un proyecto musical de folk y roots rock caracterizado por un sonido íntimo y profundamente colaborativo, donde las armonías vocales se convierten en uno de los grandes pilares del conjunto. A ese equilibrio contribuyen la sensibilidad vocal y el acordeón de Suzi Dian, las guitarras y mandolinas de Tony Kelsey, la profundidad de las cuerdas de Matt Worley, el chelo melancólico de Barney Morse-Brown y la percusión elegante de Oli Jefferson.

Cuando la banda subió al escenario, de inmediato empezó a sentirse una atmósfera atravesada por el misterio: el viaje había comenzado. En este sentido, Robert se refirió al público numerosas veces como “pasajeros” y le agradeció por compartir ese recorrido junto a Saving Grace.
A lo largo del concierto, construyeron un repertorio ecléctico en el que convivieron reinterpretaciones de clásicos como “The Cuckoo”, la conmovedora “Orphan Girl” de Gillian Welch —con el protagonismo vocal de Suzi— y la enérgica “Higher Rock” de Martha Scanlan. Una selección que confirmó el espíritu folk y de raíz sobre el que se sostiene esta nueva etapa musical.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue la versión de “It’s a Beautiful Day Today”, una joya de la banda Moby Grape, por la cual Robert mantiene una profunda admiración. En este tema emergieron la sensibilidad y sutileza de Plant y Dian en perfecta armonía.

Y para la alegría del público, el músico llevó al escenario algunos clásicos de Led Zeppelin en versiones únicas. La primera de la lista fue “Ramble On”, interpretada completamente en formato acústico, con Suzi en el acordeón. También sonó “Four Sticks”, reinventada como un momento de intensidad y misticismo. Sin embargo, el entusiasmo alcanzó su punto más alto con “Rock and Roll”, coreada a puro pulmón por un público que acompañó con fervor el inolvidable “It’s been a long time, been a long time, been a lonely, lonely, lonely, lonely, lonely time”.
Para el final, el conjunto presentó tres joyas: “Going to California”, una delicada pieza de folk acústico, donde Robert volvió a brillar por su sensibilidad y voz única; “Everybody’s Song”, de la banda Low, con su sonido potente y envolvente; y “Bron-Y-Aur Stomp”, de espíritu folk y campestre, que cerró la noche con una energía cálida y cercana, acompañada por los aplausos rítmicos del público.

“Gracias, amigos, la música es infinita”, dijo Robert. Y una vez más, les demostró a sus fans que reinventarse es posible, que el pasado puede dialogar con el presente y que siempre hay nuevas formas de explorar el arte de la música. Leyendas como Plant lo entienden muy bien.









