El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, mantuvo este jueves una reunión privada con el papa León XIV en el Vaticano, en un encuentro marcado por el intento de reducir las tensiones diplomáticas entre Washington y la Santa Sede tras las recientes diferencias por la postura antiguerra del Sumo Pontífice.
Según informó la embajada estadounidense ante la Santa Sede, ambos dialogaron sobre “temas de interés mutuo en el hemisferio occidental”, en una reunión que se extendió durante más de dos horas y media dentro del Palacio Apostólico, bajo estrictas medidas de seguridad.
Rubio también mantuvo encuentros con altos funcionarios vaticanos, entre ellos el cardenal Pietro Parolin, considerado uno de los principales diplomáticos de la Iglesia católica. Antes de la audiencia, Parolin había señalado ante periodistas que la cita se concretó por iniciativa de Washington y anticipó que sería “una conversación sincera”.
La visita del jefe de la diplomacia estadounidense se produjo semanas después de las críticas lanzadas por el presidente Donald Trump contra León XIV por sus posiciones en favor de la paz y sus cuestionamientos a las intervenciones militares. Rubio, católico practicante, buscó así distender el vínculo entre la Casa Blanca y el Vaticano.
Durante el encuentro hubo también espacio para gestos distendidos. En imágenes difundidas por el Vaticano, Rubio le entregó al Papa un pequeño balón de fútbol de cristal y bromeó sobre su afición deportiva. “Sé que es más fanático del béisbol”, comentó en referencia a los White Sox de Chicago, equipo del que León XIV es simpatizante.

El embajador estadounidense ante la Santa Sede, Brian Burch, había adelantado días atrás que el diálogo apuntaría a fortalecer los vínculos bilaterales y abordar diferencias de manera directa.
La reunión también tuvo un trasfondo geopolítico vinculado a América Latina. La Santa Sede ha desempeñado históricamente un rol activo en la diplomacia sobre Cuba, mientras que Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, encabezó en distintas etapas los esfuerzos de Washington para endurecer la presión sobre el gobierno de la isla.
Por su parte, León XIV posee una profunda relación con América Latina tras haber pasado más de dos décadas como misionero en Perú, país del que obtuvo la nacionalidad y donde desarrolló buena parte de su trayectoria pastoral.
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