Perú atraviesa una de las definiciones electorales más ajustadas de su historia reciente y el resultado sigue abierto. Este lunes, Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, pasó al frente y aventajó a Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, por 41.303 votos, cuando el escrutinio permanecía en el 95,04% de las actas contabilizadas, manteniendo la incertidumbre sobre quién será el próximo presidente del país.
Según los datos oficiales difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Sánchez encabeza el escrutinio con el 50,12% de los votos, mientras que Fujimori obtiene el 49,88%, una diferencia mínima que mantiene abierta la definición presidencial.
La situación mantiene en vilo a millones de peruanos que esperan el resultado definitivo, ya que cualquier variación en las actas pendientes podría alterar el desenlace de la elección. Sin embargo, las autoridades electorales advirtieron que el cómputo final de los sufragios demandará varias semanas. Según el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, el proceso podría extenderse hasta 30 días.
A la salida de una sesión en el Congreso, Sánchez se expresó sobre el «empate técnico» con Fujimori: “Nosotros, en primer lugar, hay que tener tranquilidad y serenidad. Ya se han emitido importantes resultados a conteo rápido y nosotros también agradecemos ese respaldo. Estamos confiados y optimistas, pero como corresponde el conteo al 10% oficialmente de la ONPE, aún está por develarse”.
Por su parte, Fujimori hizo un llamado a los personeros del partido político a “pelear y analizar” cada acta y sostuvo que respetará los resultados finales “sea cual sea el ganador” en el balotaje.
“Lo que corresponde es paciencia y mucha serenidad. Hago también un llamado a los personeros, ya no los personeros de mesa, sino los personeros legales que tenemos más de 100 de ellos en todo el Perú, pues van a tener que pelear, analizar cada una de estas actas y bueno, vamos a tener que esperar y respetar los resultados sea cual sea el ganador“, afirmó.
Ante este escenario de incertidumbre, Hoy Día Córdoba dialogó con la ciudadana peruana Layla Callupe Ojeda, quien analizó el contexto electoral que atraviesa su país.

“Hoy Perú vive una fuerte polarización. La inseguridad, el sicariato, las extorsiones y el aumento del costo de vida alimentan un profundo malestar social y un fuerte deseo de cambio. De un lado están los sectores de izquierda y un amplio voto antifujimorista que, aunque no necesariamente comparte esas ideas, las considera el mal menor; del otro, los simpatizantes de la derecha y del fujimorismo. Lo más llamativo es cómo las campañas se han apoyado en el miedo: se repite que Roberto Sánchez llevará al país a la pobreza extrema, que respalda al terrorismo o que pondrá en riesgo la democracia. Es un discurso basado en prejuicios que ya se ha visto en otras elecciones y que termina condicionando a una parte importante de la población”, consideró.
En este sentido, la entrevistada afirmó que Perú atraviesa un momento clave de su historia política, marcada por una crisis institucional que, a su juicio, se arrastra desde la llegada de Pedro Pablo Kuczynski a la presidencia en 2016. «Desde entonces no han parado los conflictos entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo y el cargo de presidente terminó convirtiéndose en un juguete, con mandatarios destituidos uno tras otro», recordó.
Además, cuestionó el accionar del Congreso al sostener que ha impulsado normas en beneficio propio, como aumentos salariales y el regreso de la bicameralidad. «Lamentablemente, todavía hay un gran porcentaje fujimorista en el poder legislativo, lo que a mi parecer pone en peligro al país si Keiko logra imponerse», opinó.
Bajo esa misma mirada crítica del escenario político, sostuvo que ninguna de las alternativas resulta plenamente satisfactoria, al señalar que “el Congreso ya ha demostrado que puede destituir con facilidad a un presidente que no se ajuste a sus lineamientos”.









